Hace poco analizaba (un poco en tono de broma) que independientemente de quién saliera vencedor en las elecciones, si realmente el interés final fuera Guatemala y no un “hueso”, Otto Pérez sería Ministro de seguridad, Suger de Educación, Gutiérrez en empleos, etc. ¡Vaya si no sacaríamos a Guatemala adelante! Este comentario pareció agradarle a muchos, que como yo, sueñan con una Guatemala mejor.
Pero es interesante como cambiamos diametralmente nuestra posición y nuestro concepto del bien y del mal cambiando algunos elementos del juego.
Luego de que Harold Caballeros manifestara su alianza con el PP, cayeron sobre él duras críticas. Que era un “traidor de sus valores”, que si existían componendas bajo la mesa, etc., etc.
Yo en lo personal tengo la impresión que Harold Caballeros es una persona obsesiva. Y existe la posibilidad que su mente se encuentra obsesionada con su “Visión de País”… y eso, la verdad, me agrada. Si es así, él desea obsesivamente que en el 2050, Guatemala sea un país desarrollado, y hará lo que sea por lograrlo. Y me pregunto: ¿No es ésto lo que realmente deberíamos buscar en un político?
Con la alianza con el PP tenía muy poco que ganar y mucho que perder, y aún así tomo el riesgo y dio ese paso. Por qué? Porque el sabe que SI NO HACEMOS ALGO, en 4 años tendremos nuevos niños que sufrieron desnutrición durante sus primeros 4 años de vida y que tendrán una limitante irreversible en su desarrollo cerebral: Y eso no permitirá que su visión de Guatemala como “país desarrollado” se materialice.
Si esto es así, creo que Harold Caballeros ha dado un paso enorme. Es el paso de abandonar esa ilusión de que un partido “tiene la verdad absoluta” y el “único camino correcto”. Ha dado el paso de reordenar las prioridades y poner a GUATEMALA antes que cualquier interés partidista. Es el paso de trabajar todos juntos por el país que todos queremos. Evitar etiquetas absurdas e infantiles de “nosotros somos los buenos” y “ustedes son los malos” y comenzar a trabajar en conjunto… porque JAMAS vamos a eliminar a todos “los malos”. Evitar la idea infantil de “hasta que solamente nosotros, los “buenos” estemos en el poder se podrá hacer algo por Guatemala”
No se si Guatemala esté lista para una filosofía así. Por lo que yo he visto, muchos de mis conocidos no están listos para algo así. Aún consideran que hay gente y partidos con “la verdad absoluta” y “el único camino” y hacer algo en conjunto con alguien “de los malos” es el peor pecado del mundo. Ese concepto de “buenos” y “malos” nos polariza AUN MAS como sociedad (Como si no estuviéramos ya divididos).
No digo con esto que crea ingenuamente en todo lo que Harold Caballeros ha dicho, o que crea que el PP es la mejor opción. Estaré vigilante a que, si el PP sale victorioso, VIVA trabaje como una oposición responsable y que mantenga su “visión de país” como prioridad. Tampoco creo en la “bondad innata” de alguien, pues creo que son factores externos como la auditoría social y las consecuencias las que hacen que actuemos bien o mal. Sin embargo, si Harold es sincero en sus intenciones (y estoy correcto en mi impresión de que es un “obsesivo” constructivo), Harold Caballeros habrá dado el paso más importante (y riesgoso) del que tengo memoria en la corta vida democrática de nuestro país: Poner a Guatemala por encima del propio partido.
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