sábado, 22 de octubre de 2011

En el nombre de Arbenz...de Ubico...y del Mico Sagrado... amén


- "De política y de religión no se discute con amigos ni familiares!!"

 Aún retumba en mi cerebro esa frase sentenciada de manera tajante, que impactó mis tímpanos infantiles y que me frenó por unos años de realizar el sano ejercicio de cuestionar absolutamente todo.  Sin embargo, como mala hierba nunca muere (gracias al cielo, por decirlo así), la curiosidad y la crítica volvieron a mí, ensañándose aún más con esos dos temas “intocables”: política y religión.

Cómo es posible, me pregunto ahora, que sea tan difícil discutir de dos temas de tanta importancia para nuestra vida con las personas que más nos importan?  Acaso no se relacionan estos dos temas con la médula y el tuétano de la existencia? Acaso no tratan ambos temas, política y religión, sobre la manera en la que nos relacionamos con nosotros mismos, con los otros y con el universo?  Por qué resulta tan espinoso el asunto?  Para ilustrar el término “espinoso” imagínese una discusión  acalorada con la tía más católica de la familia acerca de la veracidad de la encarnación de Jesucristo en una virgen quinceañera. Realmente un tema muy espinoso, no cree?

 Ahora bien, la pregunta a contestar sería: Por qué podemos discutir tan fácilmente de otros temas irrelevantes, como el color de la pintura de la sala o el destino de las vacaciones familiares  y no podemos tratar la religión o la política con igual neutralidad? La respuesta la encierra una sola palabra: Dogma.

Si se busca el término “Dogma” en “Wikipedia” (la versión fast-food del diccionario de la Real Academia Española) encontraremos la siguiente definición:

“...doctrina sostenida por una religión u otra organización de autoridad y que no admite réplica... creencia individual o colectiva no sujeta a prueba de veracidad”.

NO-SUJETA-A-PRUEBA-DE-VERACIDAD! Oyó usted bien! Es decir: Usted cree esto porque lo cree! Porque “así es y punto!”.  Se lo traga y ya! No le resulta un poco ofensivo para su inteligencia que le impongan algo así, solo por que sí?  Estaría usted dispuesto a que le impongan algo más así en su vida?  No será que aceptó lo que aceptó de la religión (a la tierna edad en la que lo adoctrinaron)  más bien influido por “quién” se lo dijo y “cuándo” se lo dijo que por el verdadero contenido de lo que le dijeron?  En lo personal, si tuviera que eliminar un concepto de la historia de la humanidad, seguro sería “dogma”.

Si realmente creyera que Dios nos creó de la noche a la mañana, a su imagen y semejanza, y  nos separó de los animales por nuestra capacidad de razonar, me costaría mucho entender  por qué nos prohíbe usar precisamente la capacidad de análisis que nos dio como característica diferenciadora principal de los animales.   Sencillamente no me cuadra!

No me malinterprete, no digo que yo crea que absolutamente todo lo relacionado a la religión sea malo. La espiritualidad  que encierran las religiones es realmente buena y sana. De hecho,  es precisamente la espiritualidad lo que todas las religiones tienen en común: el amor al prójimo y la búsqueda del bien. Pero es cuando aparecen los simpáticos “dogmas” y las “verdades absolutas” que todo se viene al suelo, igual que cae al suelo la capacidad de análisis de la persona y  (paradójicamente) su posibilidad de discernir entre el bien y el mal. Históricamente el mayor éxito de las religiones en el dominio de las masas ha sido implantar la idea que es malo pensar, analizar, cuestionar  y que es loable apagar el cerebro y dejarse mandar.   

Cegados y “en nombre de la fe” se han realizado los actos más atroces de la humanidad, ya que existe una muy delgada línea (trazada con arena) que separa el dogma del fanatismo... y a veces el viento sopla fuerte. Basta recordar  casos como la “Santa Inquisición”, el linchamiento social de Galileo cuando pronunció la “herejía” que la tierra no era el centro del universo (como se le ocurre!), la conquista de América, etc...   


No se confunda, estimado lector, por la aparente “modernidad” de nuestra sociedad y que esos eran "otros tiempos"... los dogmas siguen teniendo el mismo poder de cegar mentes  y son tan peligrosos ahora como en el pasado, la única diferencia es que a los dogmas actuales no los superamos... aún. 

Por otro lado, el tema de la religión es supremamente relativo a quien lo cree, lo que por simple lógica le impide que sea un término absoluto y se relacione a verdades absolutas. Por ejemplo, en esta parte del mundo a la mayoría no le ofenderá en lo más mínimo ver a Ganesh, la deidad india mitad hombre- mitad elefante, tirada en un charco de lodo. Es solamente la escultura de un elefante!  Pero no se vería el charco y su contenido con la misma indiferencia si se tratara de la imágen de la virgen de mayor devoción latinoamericana. Aún cuando a ninguno de los dos personajes anteriormente expuestos los haya conocido de manera personal, la sensación  que la imagen provoca es completamente distinta en uno y otro caso. Hay cierto apego, cierto amor y cierta sensación de pertenencia con los objetos de la religión que uno profesa o que la familia profesa. Quizás esto se deba a una relación subconsciente entre la religión, nuestras santas madres, nuestra familia y nuestros orígenes... o quizás porque no respetar ciertos símbolos y ciertos íconos se relacione subconscientemente a arriesgar la promesa de la tan anhelada inmortalidad.  

Lo interesante del caso es que precisamente estas dos mismas conexiones (a los orígenes y a la inmortalidad) las siente un hindú de la misma manera hacia su amado Ganesh. Quien estaría en lo correcto entonces?  Alguno debería de estarlo? La Biblia dice? El Corán dice?  El Yajur Veda dice?  La Gran Enseñanza? El Torá? El Zendavesta?  Hay tantos libros sagrados como religiones, y cada religioso está convencido de tener “la verdad absoluta” , la "interpretación correcta" y el “único libro verdadero”. Cada uno está convencido de los “dogmas” de su religión y tiene “pruebas irrefutables”. “Si yo estoy bien y tú no piensas como yo, tú necesariamente tienes que estar mal”.  La receta perfecta del desastre!

Más interesante aún es observar que pasa precisamente lo mismo con la política en nuestro país. Andamos por allí con “credos” cuasi religiosos.  Yo “creo” en la propuesta del candidato A . Yo “creo” en la propuesta del candidato B.  Yo creo en tal, yo creo en cual. Y yo pienso: A creer a la Iglesia!! Aquí se trata de analizar!!  De buscar las mejores propuestas. Y eso es un proceso perpetuo y  cambiante que no termina! Lo bueno hoy pudiera no ser tan bueno mañana. Si no analizamos continuamente, corremos el riesgo de “beatificar” políticos o propuestas.  


Algunos políticos guatemaltecos, ungidos con la beatificación de tener “buena reputación” luego de una gestión exitosa, se dan el lujo de atentar contra la constitución, de tomar conductas demagógicas o de aliarse con personajes de dudoso proceder y siguen siendo reelectos. Su reputación: intacta.  Otros ganan su beatificación  en otros sectores repartiendo láminas en occidente o abono en oriente. Sus seguidores llevan  su nombre en sus camisetas, sus calcomanías en el parachoques de su pick-up y justifican cualquier actitud que el personaje tome.  Y ya todo está dicho, pues ya son “santos de devoción política popular”.  Como madre consentidora que ve a sus hijos “perfectos y bonitos”, cada grupo los acoge, los mima... y los arruina totalmente.

Otros políticos, por otro lado, son satanizados encarnizadamente: no importa que tengan una idea positiva o que implementen un proyecto exitoso.  Es una “estupidez” solo por el hecho que salió de su torpe boca o tocó sus inútiles manos. Cualquier acto positivo que venga de ellos es minimizado.  Cualquier acto negativo, magnificado. Son malos políticos porque son “malos”, “feos”o “cae-mal”. Están social, política y mediáticamente estigmatizados de por vida (Ah si, la prensa también cae en la tentación de “creer”).   

Lo que el populismo hace en las clases bajas, la reputación indestructible (buena o mala) lo hace en las clases medias y altas de la sociedad. No hay nada que hacer. Las etiquetas están asignadas. Los “buenos como nosotros” serán siempre “buenos” y los "esos", los “malos” serán siempre “malos”. Más aún, absolutamente todo lo que sale de la boca de los “buenos” es “bueno” y absolutamente todo lo que sale de la boca de los “malos” es “malo”.  La muerte del individuo no hace más que perpetuar e intensificar las etiquetas, las beatificaciones y las satanizaciones.  Pregunte usted por allí, si Ubico fue bueno o malo. O Arbenz? Obtendrá múltiples respuestas, y es probable que diametralmente distintas, pero con algo en común:  completamente pasionales.   Es más fácil apagar el cerebro. Es más cómodo dejarse llevar por los sentimientos y las percepciones.

Se ha dado cuenta usted, estimado lector, que existe una relación DIRECTA entre la alta religiosidad de un pueblo y su subdesarrollo político? No se deberá esto precisamente a la facilidad con las que el pueblo religioso abraza “dogmas”, “verdades absolutas”, “salvadores políticos” y “demonios imperdonables”?

Para finalizar, quiero abordar el hecho que esto mismo que pasa con la política y con la religión, pasa con las teorías económicas (nótese que una “teoría” por definición aún no es una verdad) . Por ejemplo, en nuestras latitudes existe una veneración casi religiosa al socialismo, a la Revolución  y al Che Guevara.  Por favor no se me ofenda! Igual que cuando hablamos de la religión, no todo es malo. No digo que la Revolución no tenga sus puntos a favor, pero es un hecho que este movimiento dista mucho de estar cercano a la perfección. Basta un solo viaje a Cuba para darse cuenta  que en todas partes se “cuecen habas”. Y lo digo porque lo vi con mis propios ojos: Mercedes Benz para algunos, transporte público para otros; casas literalmente en ruinas para unos,  apartamentos de lujo en el exclusivo barrio “El Vedado” para otros. Créame que estas “mansioncitas” y otros privilegios no los rifan entre el pueblo, no se los dan a la ancianita de la esquina ni los reparten democráticamente...son para el burócrata.  Además, basta platicar con una señora de la Habana para saber que no les alcanza ni siquiera para comer con lo que el gobierno les da, menos para vestirse, y que tienen que ajustar “bajo de agua”mediante una especie de mercado negro que es un “secreto a voces”. Basta ver a los ojos a un cubano cuando habla de su deseo de viajar,  de conocer otros lugares, de conocer a su nieto, para darse cuenta que  el “bienestar cubano” es algo muy relativo.  Pero eso si, seguros y con todo su esquema de vacunas!  Así pueden vivir muchos más años, tristemente, deseando otras cosas que no tienen.

En el lado contrario del ring, están los OTROS fanáticos: los neoliberales consumados.  Creen religiosamente en el Gran Dios Mercado. Son fervientes seguidores de Mises y de Hayek.  Están fanáticamente convencidos que el que no se supera es porque no quiere, e ignoran voluntariamente la desigualdad abismal de oportunidades que existe en Guatemala y el mundo.  Niegan que hayan nacido con ventaja. Niegan la ventaja de la nutrición cerebral. La ventaja de la educación. La desigualdad de visión. La desigualdad de oportunidades. Creen ciegamente en la autorregulación del mercado sin darse cuenta que sin una brújula moral que regule al mercado, cualquier “creativo” por allí se vuelve millonario creando engendros financieros, vacíos como bombas de jabón, que luego explotan y hacen temblar la economía mundial.

Y yo me pregunto: si mejor no creemos en “verdades absolutas”?  Y si mejor buscamos siempre el análisis constante y la moderación?  Razón en vez de pasión?  Por ejemplo, si le brindamos la oportunidad a un punto intermedio: Igualdad real de oportunidades ( de educación, de salud )y mercado libre de privilegios?  No estaríamos inventando el agua azucarada... es lo que ya se ha probado que funciona en los países realmente desarrollados de Europa.


Quizás toda esta problemática se deba a que el humano en general  (y sobre todo el guatemalteco) tiene la necesidad imperiosa de creer.  Creer en el bien absoluto. Creer en el mal absoluto. Creer en el candidato. Creer en que vivirá para siempre. Creer en algo! Y si en vez de creer mejor comenzamos a pensar? 



Digamos que existen dos tipos de mentes poéticas, una apta para inventar fábulas y otra dispuesta a creerlas.
Galileo Galilei

jueves, 20 de octubre de 2011

Soñando para atrás


Estimado amigo:
 He llegado sin problemas a Guatemala, el país de la eterna primavera. No sabes la gran curiosidad que siento por explorar “la Suiza de Centroamérica”, como han optado por llamarle algunos de los estudiosos de la historia latinoamericana y descubrir cuál es el secreto tras ese milagro que ha llevado a este pequeño país a salir del subdesarrollo en el que estuvo sumido por tantos años. Me resulta increíble la realidad que nos cuenta la historia sobre el pasado cercano de este único y maravilloso país, bendito por una naturaleza majestuosa, una cultura milenaria y un clima primaveral durante todo el año que ya quisiéramos tener en el nuestro.
Desde el momento en el que lo ves en el mapa te quedas maravillado. Es increíble cómo en un territorio tan pequeño se combinan tantos climas y culturas, además de poseer una posición geográfica envidiable. Teniendo acceso tanto al Océano Atlántico como al Pacífico, parece irreal que hayan pasado tantos años sin su famoso Canal Seco Transoceánico. Este proyecto, realizado durante la segunda o tercera década del siglo XXI, conecta el área caribeña de Izabal a las volcánicas playas del Pacífico. Creado mediante alianzas público-privadas e inversión extranjera (principalmente de Corea) ha sido, junto con el turismo, el principal motor económico y fuente de divisas del país. En pugna por muchos años con el legendario Canal de Panamá, terminó por destronarlo, debido a su  mayor velocidad, cercanía a Estados Unidos y menor costo de operación. Además, la lógica sinergia existente entre turismo y negocios favoreció mucho al Canal Seco de Guatemala.
Y ¡cómo no hablar de turismo en Guatemala y su papel central en el desarrollo del país! De poco te sirven en esta vida los bienes materiales si no disfrutas, si no tienes vivencias, y Guatemala se ha vuelto el principal exportador de vivencias a nivel mundial. ¿Puedes creerme que en su pequeño territorio existan 33 volcanes? ¡Si! ¡33! En el nuestro no tenemos ni uno solo. Además, ¡tres de ellos se encuentran activos todo el año! ¡Muero por conocer el famoso Volcán de Pacaya, con sus ríos de lava ardiente, su museo subterráneo y su termoeléctrica! ¿Me creerías si te digo que siendo uno de los países del mundo  con más volcanes  por kilometro cuadrado, no explotaron la energía geotérmica sino bien entrado el siglo XXI?  Actualmente sus plantas geotérmicas no solo suplen holgadamente las necesidades energéticas del país, sino que exportan energía al sur de México y a algunos países de la Unión Centroamericana, generando un fuerte ingreso al Estado.
Es una suerte que el Turistren tenga una parada directamente en la estación del museo subterráneo del volcán. Teniendo tan poco tiempo para explorar todo el país, no tengo mucho tiempo que perder y el Turistren es una verdadera bendición. Producto de las excelentes relaciones entre Guatemala y Corea, el Turistren es un transporte electromagnético que conecta los principales puntos turísticos de Guatemala. Lo puedes tomar inclusive desde el mismo aeropuerto, justo enfrente de las múltiples oficinas de turismo. El boleto es un poco caro, tomando en cuenta lo relativamente barato que resulta todo para el turista en este país, pero por mucho vale lo que cuesta y gustosamente pagaré la tarifa.  En él puedes ir entre otros puntos a la moderna ciudad capital, el Volcán Pacaya, Antigua Guatemala (¡ciudad colonial que amé!), Monterrico (tienen olas para surfear TODO el año), Lago de Atitlán, Chichicastenango (¡vaya cultura milenaria!), Xela, Rio Dulce y las principales ciudades mayas, incluyendo Yaxhá, Uaxactún, Tikal y la majestuosa ciudad de El Mirador. Está última ciudad maya está exquisitamente conservada y con un complejo hotelero impresionante.  Planeo quedarme en un hotel no muy caro, pero con vista directa a la mundialmente famosa Gran Danta, la pirámide más grande de América.
Según pude ver en un kiosco del INGUAT en el aeropuerto de Barajas,  la flora y fauna de la Selva Petenera supera por mucho a la de la famosa Costa Rica y es quizás uno de los principales atractivos turísticos del país. Es realmente refrescante ver como este pueblo ha logrado percibir lo atractivo que es su ecosistema para el resto del mundo y ha creado una verdadera sinergia entre ecología y turismo. La reforma educativa que sufrió Guatemala durante la segunda década del siglo XXI ayudó mucho, pues incluyó el tema del ecoturismo en el pensum nacional de estudios. Entre otros temas que se incluyeron durante la reforma educativa (que elevó al magisterio a nivel universitario) figuran valores cívicos, ética y moral , informática y la educación bilingüe (lengua natal – inglés). Todo ello ayudó a crear una generación capaz y comunicada  que proactivamente esculpe el futuro de este país.
Según he podido leer, existieron dos movimientos que a principios de siglo favorecieron el desarrollo de Guatemala. El primero (que no dependió exclusivamente de Guatemala) fue el movimiento coordinado de legalización de la droga en toda Latinoamérica . Esto conllevó a que Estados Unidos finalmente tomara cartas en el asunto de manera formal, sobre todo en su propio territorio. El segundo, aún más importante, fueron los movimientos de voluntariados cívicos guatemaltecos. Estos movimientos, de carácter educativo altruista, se dieron tanto en lo académico como en lo político, en lo ecológico como en lo social, en lo nutricional como en lo cultural.  Coordinados a través de redes sociales, recuerdan un poco a los históricos movimientos en el medio oriente, la legendaria “primavera árabe”. Un renovado interés de la población guatemalteca con educación formal por educar al resto (fruto de abrir los ojos al hecho que el desarrollo de un solo sector es insostenible), llevó a un aumento en la competitividad de la población guatemalteca en general. El desarrollo del país fue entonces una simple consecuencia lógica: de una riqueza en recurso humano y recurso natural se deriva una riqueza en recurso financiero.
Por cierto, me encantó el lema que leí grabado en uno de los monumentos de la ciudad de Guatemala, el cual rezaba: “La Patria no es más que el conjunto de cerebros, manos y corazones que vibramos sobre esta bellísima tierra que nos vio nacer. ¡ALIMENTEMOS cerebros, OCUPEMOS manos e INSPIREMOS corazones y nuestra patria será GRANDE!”. Realmente inspirador.
Bueno, he llegado a mi destino. Espero poder volverte a escribir pronto. Si no me comunico, no te preocupes, pues el país es muy seguro. Será porque quizás tengo tanto que ver y que hacer que Guatemala me ha absorbido por completo.
Un abrazo,
Vladimir

En el famoso cuento “Alicia en el País de las Maravillas”, cuando Alicia se encuentra al gato de Cheshire, mantiene una conversación un tanto curiosa:
- “¿Me podrías indicar hacia donde tengo que ir desde aquí?” pregunta Alicia.
-”Eso depende de a dónde quieras llegar” responde el gato.
- “A mi no me importa demasiado a donde” responde Alicia.
-“En ese caso, da igual hacia donde vayas”.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Política "a prueba de abuelitas"


Analice la siguiente lógica:
Si soy indiferente… no leo. 
Si no leo… no me educo. 
Si no me educo… ignoro. 
Si ignoro… no reacciono.
Si no reacciono… Guatemala no reacciona.
Si Guatemala no reacciona… la corrupción continúa.
Si la corrupción continúa… hay más robos al Estado.
Si hay más robos al Estado… no hay dinero para salud y seguridad.
Si no hay dinero para salud y seguridad… la gente muere.
De donde, uniendo así la primera con la última afirmación, se puede concluir que: MI indiferencia MATA.
Quizás, para algunos estimados lectores, esta afirmación pueda parecer un tanto exagerada, sin embargo, conlleva una secuencia totalmente lógica que, magnificada a una población de millones de individuos, explicaría perfectamente el estado actual en que nos encontramos como país.  Le voy a rogar, mi estimado lector, que se quede conmigo hasta el final de este artículo, para que así, quizás Ud. y yo podamos hacer un pequeño cambio… pero real y relevante en Guatemala.
El calamitoso estado actual de nuestro país no es producto del azar. Es el resultado lógico y esperable de dos constantes que hemos tenido como compañeras de viaje en la corta vida democrática de nuestro país: La indiferencia y la ignorancia. Y ambas se fortalecen la una a la otra.
Empecemos por analizar la primera: la indiferencia, pues el tema de la ignorancia por si sola necesitaría de varios análisis dedicados exclusivamente a ella.
Y como punto de inicio en el análisis de la indiferencia, déjeme traer a colación a nuestras queridas madres y abuelitas. Seguramente temerosas, producto del conflicto armado que vivió nuestro país o fruto de dictaduras sanguinarias que lastimosamente les toco vivir, estas amorosas progenitoras nos aconsejaban con frases protectoras y bienintencionadas que aún resuenan en nuestro subconsciente colectivo: “No te metás en babosaaaadas mijo, te vaaaan a mataaar”…. La política es solo para gente suuuucia y corruuupta”. Lo interesante del caso es que seguimos fielmente a este tipo de consejos, mientras que ignoramos otros más certeros, como comer nuestras verduras. Y fuimos TAN efectivos en hacer caso que convertimos en realidad dichos conceptos: obedientemente nos hicimos a un lado, dejando el camino llano y liso para que una manada de gente sucia e inescrupulosa hiciera lo que quisiera con nuestras instituciones.  ¿El resultado de ello? Ahora no “te van a matar” por involucrarte en política, pero si “te van a matar” en la calle por quitarte el celular o la billetera, todo esto fruto de la incompetencia de las instituciones de seguridad y justicia que dejamos pudrirse por años al no involucrarnos. Como un juego macabro del destino, ahora no nos van a matar por involucrarnos, sino ¡por no hacerlo!
Últimamente, y quizás empujados precisamente por la imperiosa necesidad de hacer un cambio, alguna gente decente y capaz se ha involucrado en la vida política del país y, aunque aún son pocos, emanan destellos de esperanza. Sin embargo,  esto no es suficiente. La gran mayoría de la población (de la que Ud. es parte tanto como yo) sigue adormitada, ignorante (voluntaria o involuntariamente) al hecho que si no cambia de actitud y se involucra, si no hace ALGO, nada cambiará en este país.
No estoy diciendo con esto que TODOS debamos involucrarnos activamente en la política del país. Que todos debamos buscar un puesto público o algo similar y soñar con el día en el que aparecerá nuestra sonriente cara en una mega-valla, dirigiendo nuestra soñadora mirada a un cielo despejado. Pero sí creo que hemos dejado por un lado formas mucho menos “peligrosas” de hacer patria y hacerle frente a la crisis que como país vivimos. He aquí CUATRO formas en las que USTED, de una manera segura, puede hacer un mejor país:
a) Conozca la Constitución: ¿Cual es el pasatiempo favorito del guatemalteco?  ¡Pues criticar al Estado de Guatemala!  El Estado es el blanco de muchos de nuestros creativos chistes diarios, tan tradicionales en este hermoso país.  Pero… ¿Sabía usted que USTED también es el Estado? ¿Que usted y yo somos partes del chiste? Aún cuando sea terrorífico sentirse parte de “eso”, es cierto. El Estado de Guatemala está conformado por 3 elementos (El gobierno, el territorio y LOS HABITANTES) todos ellos sujetos y ninguno superior  a un poderoso documento: La Constitución. Este documento regula de forma suprema el funcionamiento adecuado de TODO el país. Si usted y yo, los habitantes, desconocemos La Constitución, que es el conjunto de instrucciones básicas para que un estado funcione, ¿Por qué habría de extrañarnos que el Estado de Guatemala sea, según algunos, un estado fallido?   Leer la Constitución no solo nutre con conocimiento al lector, sino que forma en él una actitud. ¡Y es ESA actitud del ciudadano, madura e informada, lo que necesita este país para salir adelante!
No he realizado un estudio formal, pero me atrevería a decir que, retirando de la muestra a los profesionales en leyes y ciencias políticas,  aproximadamente el 80% de la población universitaria del país (la población más “educada”) desconoce su propia constitución. ¡Ni se diga de sectores menos beneficiados con la educación! Por tanto, si queremos realmente un cambio en Guatemala, conocer este documento (o al menos sus conceptos básicos)  debería ser una obligación moral para la “élite” que conformamos las personas con la suerte de haber recibido una educación superior, ¿no lo cree?  Pruebe buscar en Wikipedia el término “Constitución de Guatemala” y dele una miradita. Estoy seguro que no se arrepentirá.
b) Fórmese un criterio:  Lea todo cuanto caiga en sus manos: El diario, las revistas de moda, la caja del cereal… ¡todo!  O al menos hojéelo. Pero sobre todo no dependa de una sola publicación: busque diferentes fuentes. Estando los periódicos de Guatemala fácilmente accesibles en línea, ya no debemos depender de un único periódico, sino podemos consultar varios. Diversifique su fuente de información para poder tener un punto de vista relativamente objetivo y no influido por los intereses personales de una publicación en particular.
c) Involúcrese en una causa: “¡El problema principal de Guatemala es la educación!” “No, ¡el problema es la desnutrición!” “No, ¡el problema principal es la salud!”. Discusiones eteeeeernas entre amigos.  En lo personal creo que es un ejercicio bastante estúpido seleccionar un problema único como el principal. Con tal, existen suficientes manos en Guatemala para poder tratar varios temas al mismo tiempo, ¿no cree?  El problema REAL de Guatemala es que no nos involucramos en aquello que consideramos el problema principal.  En vez de estar esperando a que “el gobierno” arregle solito la situación (lo que jamás sucederá), debemos tomar nuestra responsabilidad como parte de “El Estado” ¡y poner manos a la obra! Actualmente hay infinidad de iniciativas de diferente índole en las que se puede involucrar (Por ejemplo: Un Techo por Mi País, Fundación Contra el Hambre, Movimiento Ilustrado, Movimiento Cívico Nacional, Los Patojos en Antigua Guatemala, Fundación Sobrevivientes, etc.). Realmente no importa cuál sea el movimiento de su preferencia mientras se involucre en uno. Es obligación moral para nosotros,  los beneficiados de no ser parte de la pobreza extrema, el devolverle algo al país. Y… ¿Qué mejor que hacerlo en un movimiento en el cual esté convencido?
d) Motive a sus conocidos:  A veces suponemos que las personas allegadas a nuestros círculos sociales comparten las mismas fuentes de información y por tanto han absorbido la misma información que nosotros. Pero esto resulta no siempre ser cierto. Al platicar en profundidad con amigos cercanos, me he dado cuenta de lo diametralmente distinta que ha sido la información absorbida por ellos con respecto a la que yo he absorbido. Y esta plática ha resultado enriquecedora para ambos. Por tanto, no dé por hecho que su familia y amigos piensan igual que usted. Platíqueles, compártales este artículo u otros similares, discuta las noticias que ha leído en múltiples fuentes, expóngales su opinión y oiga la de ellos, enriquézcalos y enriquézcase. Dos cabezas piensan mejor que una y mientras más cabezas analicemos la mayor cantidad de información posible, podemos tener mayores oportunidades de encontrar la respuesta a las problemáticas de Guatemala, iniciando desde nuestros hogares. Háblele también a las personas con las que se relacione  y que no son parte de su círculo íntimo pero con quien tenga contactos frecuentes y amigables: el dueño de la tienda de la esquina, la persona de seguridad de su lugar de trabajo, etc.  Eso multiplicará el enriquecimiento que todos podemos obtener de todos.
En resumen, haga lo que usted desee, en base a sus convicciones y creencias, ¡pero haga ALGO! Cualquier cosa. Yo he querido compartirle aquí algunas ideas. Quizás leer la constitución, consultar varios periódicos, involucrarse en educar y platicar con sus familiares sea una forma menos peligrosa de hacer patria… Una que nuestras abuelitas aprobarían.

jueves, 13 de octubre de 2011

Pobre Guate?

El día de hoy amanecí ácido. Ácido contra la actitud de "victima" que caracteriza al guatemalteco común. Ácido contra su falsa moral y su hipocresía. Contra su pasividad y su dejadez. Contra su descaro.

Por todos lados se oyen las mismas excusas, las mismas quejas, las mismas mentiras.

El guatemalteco común se vive quejando de la situación del país. Se visualiza a si mismo como una "victima indefensa” de " políticos corruptos".  Convenientemente niega que su ignorancia absoluta en temas políticos, (fruto de su marcada huevonería para leer y discutir de estos temas)  sea  una de las causas  principales de que exista  en nuestro país un ambiente fértil para la corrupción.

 Es apático.  Es particularmente resistente a hacerse presente en manifestaciones públicas. Y si de milagro lo hace, no lo hace por convicción propia de lo que allí se exige, sino más bien por “modas”. Por lo general se acercará tímidamente a ver si “hay gente” y si no la hay, se aleja más rápido de lo que llegó (Que pena!).  Con esta conducta cobarde, evita que estas manifestaciones afloren en Guatemala  y realmente generen un cambio, como aquel que está sucediendo en países del medio oriente y de Europa en estos momentos.  

La autocrítica le es desconocida. Es incapaz de verse a si mismo como causante de muchas de las principales problemáticas de nuestra sociedad. Es incapaz de voltear por un momento la lupa,  enfocarla hacia él mismo. Regalado para criticar, es incapaz de preguntarse si él lo podría hacer mejor o si podría al menos aportar algo. Yo me pregunto: Si puede aportar, por qué no lo hace?  Y si no puede... qué tanto critica?  

 Critica al “mal gobierno” sin darse cuenta que él mismo es un “mal ciudadano”.  Ignorante y apático, no conoce (ni le interesa conocer)  lo básico de la constitución o el funcionamiento del estado. No se involucra en ningún movimiento o voluntariado (nuestra única esperanza de salir adelante como país). No hace nada más que dedicarse día a día a su trabajo, a "lo suyo" (como que eso hubiera sido alguna vez suficiente!) Siempre el “yo” está en su cabeza, el “nosotros” jamás cruza su mente.

El guatemalteco común (quisiera decir ciudadano, pero no puedo) cree en un super-presidente que le compensará todas sus deficiencias. Uno que hará que la ley se cumpla. Pero seguramente se quejará cuando la ley se cumpla contra él. Seguramente despotricará cuando EMETRA lo multe por ir a exceso de velocidad. Seguramente se molestará cuando la SAT le cuente las costillas.  

Acusa de corrupto al gobierno mientras compra facturas. Grita “ladrones” mientras usa los insumos de la empresa donde trabaja para los deberes del niño. Les grita “cobardes” pero cuando puede huye luego de chocar a otro auto.  Los acusa de “asesinos” pero compra celulares y radios robados a mano armada. “Insensibles!”  Les grita con sentimiento, mientras voltea despreocupadamente  la página donde anuncian  un nuevo femicidio  (le urge llegar al final de la prensa para leer las tiras cómicas!).

- "La educación es la solución!" afirma muy intelectual. Pero que eduquen los demás!, Que alfabeticen los demás! Que alfabetice el gobierno! (Como si el gobierno estuviera interesado en perder a su "gallinita de los votos de oro", la ignorancia.)

- "La desnutrición en Guatemala es terrible!” Afirma muy convencido.  Como si los niños se alimentaran con sus quejas, o las madres salieran de su completa ignorancia en temas nutricionales mediante sus expresiones estereotipadas de desacuerdo. Y luego de hacer dichas afirmaciones, satisfecho con su “sana indignación”, continúa en su día a día.... sin involucrarse en los múltiples movimientos cívicos contra el hambre que existen desde hace años en Guatemala. 

-"Dios nos ampare que quede Don Candidato A!"  Dice, cuando Dios ya ha hecho su trabajo: dotarle de  un cerebro para analizar y una boca para hablar con sus parientes y conocidos, para discutir, para convencer... o para rectificar su camino.

-“El problema en Guatemala es la violencia” sentencia, pero ignora los gritos desesperados de una vecina maltratada.

Siempre fácil para gritar lastimeramente: "Alguien haga aaalgo por favooor!". Y yo me pregunto, se le olvidará que él también es alguien?

El guatemalteco común tiene la esperanza de que le salga alguna licitación con el estado para “inflar” los costos y "salir de pobre". Ama la posibilidad de la riqueza sin trabajo (muy similar a los políticos que tanto critica). Pone un repuesto mediocre en el auto que repara y lo cobra como "original". Hace empresas fantasmas y envía 2 cotizaciones para sus “negocitos”.  Cobra tan caro como su cliente le permita.
 Aborrece al “hueco” y a la “puta” mientras aplaude al “vivo” y al borracho. Y lo peor: acepta y tolera  al más dañino  de todos los ciudadanos: el indiferente .

El guatemalteco común se jacta de no ser racista, pero jamás saludará a "la muchacha" de besito. Critica la falta de desarrollo en el país, pero le aterra que se le vaya la “servidumbre” si se le da educación.  Es mejor mantenerla "como está". Ni mencionar que su hija llegase a casarse con alguien de "otra categoría" (racial?).

El guatemalteco común miente... roba...ignora...discrimina...critica... no se involucra.

Lo peor de todo es que el guatemalteco común está tan acostumbrado a su posición de victima, que muy probablemente leyó todo este artículo sin darse  cuenta que me refería a él.


“Si cualquiera lo puede hacer, yo lo puedo hacer. Si nadie lo puede hacer, yo lo DEBO hacer”  -Filosofía japonesa del trabajo. 

martes, 11 de octubre de 2011

Una muy extraña condición médica


No sé si usted me lo crea, pero existen personas con el corazón color verde.
No le estoy hablando con metáforas. Es un hecho científico. Tienen la superficie del corazón de una ligera tonalidad verde olivo. Es una rara condición conocida como “prasinocoria” (prasinos: verde, core: corazón). Yo he tenido la suerte de haberlo visto con mis propios ojos en una disección que presencié durante mi paso por la facultad de medicina y en escasos procedimientos quirúrgicos.
Es interesantísimo que, siendo un hecho tan importante, exista tan poca difusión y tan pocas personas no médicas en el mundo que sepan esto.
Hay escasas teorías sobre por qué pasa algo tan extraordinario, pero ninguna concluyente. Una cosa es cierta: Son corazones totalmente sanos y normales. Otro hecho es igualmente cierto: el tono verdoso no se desarrolla, se trae desde el nacimiento.
Estas personas obviamente no saben que su corazón tiene esa peculiaridad tonalidad. De hecho, casi nadie puede saber que alguien tiene prasinocoria sino hasta un procedimiento a corazón abierto o la muerte del individuo y una eventual disección. No existen métodos rutinarios que permitan saber con exactitud quién padece esta condición  y quién no. Los rayos X no muestran el color de los tejidos, únicamente su forma. Y estos corazones tienen una forma completamente normal. Tampoco el ultrasonido es capaz de  diferenciar colores de tejidos, solamente densidades.  Nuevamente, la densidad del órgano cardíaco de estos individuos es completamente normal.
Otro punto interesante es que, a pesar de tener el corazón ligeramente verdoso, el color la sangre de quien padece esta condición es completamente normal. Parece ser que la tonalidad está relacionada a capas superficiales del corazón y no a la sangre que circula por dicho órgano.
Los pocos científicos que formalmente investigan este apasionante hecho, lo han estudiado a fondo. Han logrado formar ciertas teorías acerca de las personas con “corazón verde” y cómo este hecho hace especial al portador de tan inusual órgano. Interesantemente los datos más concluyentes se han logrado en el campo de la psicología, pues la fisiología del individuo pareciera ser exactamente igual a la del individuo regular.
La mayoría de estudiosos en la materia creen que las personas con prasinocoria tienen una capacidad un poco limitada para la empatía, es decir, para poder sentir y amar con intensidad. Aún no se explican cómo la tonalidad de un órgano se relaciona con las emociones del individuo, sobre todo porque ya ha sido demostrado científicamente que las emociones residen en ciertas partes del cerebro y no en el corazón como pensaban los antiguos griegos, pero en sus observaciones y estudios han notado que estas personas parecen ser un poco menos efusivas a la hora de mostrar sus sentimientos.
Contradictoriamente, un grupo más pequeño de estudiosos del fenómeno creen exactamente lo contrario. Han realizado múltiples estudios para tratar de corroborar lo que sus colegas afirmaban, y no solo no han encontrado evidencia de ello sino que han encontrado indicios de lo contrario: parece que las personas con prasinocoria tienen una capacidad mayor de experimentar sentimientos. Estos otros expertos teorizan que las personas de “corazón verde” son más cuidadosas a la hora de expresar sus sentimientos, precisamente porque sienten más. Según ellos, se ha pasado por alto que solo “aparentan” sentir menos,  producto de una autoprotección a todas luces lógica si uno conoce un poco de psicología.
Se desconocen las implicaciones sociales que acarrearía una difusión más amplia de este fenómeno en la sociedad, quizás por ello esta información se ha manejado siempre con mucho recelo. Algunos de los investigadores creen que es un derecho humano conocer el propio cuerpo y que esta información debería de ser de dominio público. Los otros consideran que difundir este conocimiento puede llevar a las personas a situaciones difíciles e inclusive que podría tener implicaciones en cuanto a la manera en que nos relacionamos o escogemos pareja.
Otro punto relevante para la ciencia es la posibilidad de que, motivado por la curiosidad, el individuo busque saber si padece o no esta condición. En dicha búsqueda, el individuo puede exponerse a métodos innecesarios y altamente riesgosos, como puede ser una exploración endoscópica de su tórax o peor aún, un procedimiento quirúrgico abierto. No hablemos de los costos que estos procedimientos acarrearían para las aseguradoras y sistemas de salud.
Independientemente de las implicaciones psicológicas o económicas de este hecho, hay una cosa cierta: Todo lo aquí escrito es totalmente falso.
Por supuesto que no existen personas de corazón verde. Todos tenemos el interior del mismo color: rojo. Pero de haber sido así, de haber sido cierta toda esta fantasía… ¿Tendría alguna importancia en la vida real el color del corazón? ¿Qué tal el color del hígado? ¿Del páncreas? ¿Cómo es entonces que le damos tanta importancia al color de otro órgano como lo es la piel?
“Raza”: palabra nefasta utilizada históricamente para estratificar al humano en base a un conjunto de rasgos físicos y genéticos. Casta. Principal motor de la xenofobia.
Independiente de si es motivo de orgullo o humillación, la raza nos diferencia.
¿Feliz día de la raza?

sábado, 1 de octubre de 2011

Ser indiferente MATA


Analice la siguiente lógica:

Si soy indiferente... no leo.
Si no leo... no me educo.
Si no me educo... ignoro.
 Si ignoro... no reacciono.
 Si no reacciono... Guatemala no reacciona.
 Si Guatemala no reacciona... la corrupción continúa.
Si la corrupción continúa... hay más robos al estado.
 Si hay más robos al estado... no hay dinero para salud y seguridad.
 Si no hay dinero para salud y seguridad... la gente muere.

De donde, uniendo así la primera con la última afirmación, 
se puede concluir que: MI indiferencia MATA.

Quizás para algunos estimados lectores esta afirmación pueda parecer un tanto exagerada, sin embargo conlleva una secuencia totalmente lógica que magnificada a una población de millones de individuos, explicaría perfectamente el estado actual en que nos encontramos como país.  Le voy a rogar, mi estimado lector, que se quede conmigo hasta el final de este artículo, para que así, quizás Ud. y yo podamos hacer un pequeño cambio, pero real y relevante, en Guatemala.

El calamitoso estado actual de nuestro país no es producto del azar. Es el resultado lógico y esperable de dos constantes que hemos tenido como compañeras de viaje en la corta vida democrática de nuestro país: La indiferencia y la ignorancia. Y ambas se fortalecen la una a la otra.

Empecemos por analizar la primera, la indiferencia, pues el tema de la ignorancia por si sola necesitaría de varios análisis dedicados exclusivamente a ella.

Y como punto de inicio en el análisis de la indiferencia, déjeme traer a colación a nuestras queridas madres y abuelitas. Seguramente temerosas, producto del conflicto armado que vivió nuestro país, o fruto de dictaduras sanguinarias que lastimosamente les toco vivir, estas amorosas progenitoras nos aconsejaban con frases protectoras y bienintencionadas que aún resuenan en nuestro subconciente colectivo: “No te metás en babosaaaadas mijo, te vaaaan a mataaar”....”La política es solo para gente suuuucia y corruuupta”. Lo interesante del caso es que seguimos fielmente a este tipo de consejos, mientras que ignoramos otros más certeros, como comer nuestras verduras. Y fuimos TAN efectivos en hacer caso que convertimos en realidad dichos conceptos: obedientemente nos hicimos a un lado, dejando el camino llano y liso para que una manada de gente sucia e inescrupulosa hiciera lo que quisiera con nuestras instituciones.  El resultado de ello? Ahora no “te van a matar” por involucrarte en política, pero si “te van a matar” en la calle por quitarte el celular o la billetera,  todo esto fruto de la incompetencia de las instituciones de seguridad y justicia que dejamos pudrirse por años al no involucrarnos. Como un juego macabro del destino, ahora no nos van a matar por involucrarnos, sino por no hacerlo! 
  
Últimamente, y quizás empujados precisamente por la imperiosa necesidad de hacer un cambio, alguna gente decente y capaz se ha involucrado en la vida política del país, y aunque aún son pocos, emanan destellos de esperanza. Sin embargo,  esto no es suficiente. La gran mayoría de la población (de la que Ud. es parte tanto como yo) sigue adormitada, ignorante (voluntaria o involuntariamente) al hecho que si no cambia de actitud y se involucra, si no hace ALGO, nada cambiará en este país.

No estoy diciendo con esto que TODOS debamos involucrarnos activamente en la política del país.  Que todos debamos de buscar un puesto público o algo similar y soñar con el día en el que aparecerá nuestra sonriente cara en una mega-valla, dirigiendo nuestra soñadora mirada a un cielo despejado.  Pero sí creo que hemos dejado por un lado formas mucho menos “peligrosas” de hacer patria y hacerle frente a la crisis que como país vivimos. He aquí CUATRO formas en las que USTED, de una manera segura, puede hacer un mejor país:

a)      Conozca la Constitución: Cual es el pasatiempo favorito del Guatemalteco?  Pues criticar al Estado de Guatemala!  El Estado es el blanco de muchos de nuestros creativos chistes diarios, tan tradicionales en este hermoso país.  Pero... sabía usted que USTED también es el Estado?  Que usted y yo somos partes del chiste? Aún cuando sea terrorífico sentirse parte de “eso”, es cierto. El estado de Guatemala está conformado por 3 elementos ( El gobierno, el territorio y LOS HABITANTES) todos ellos sujetos y ninguno superior  a un poderoso documento: La Constitución . Este documento regula de forma suprema el funcionamiento adecuado de TODO el país.  Si usted y yo, los habitantes, desconocemos La Constitución, que es el conjunto de instrucciones básicas para que un estado funcione... por qué habría de extrañarnos que El Estado de Guatemala sea según algunos  un estado fallido?   Leer la Constitución no solo nutre con conocimiento al lector, sino que forma en él una actitud. Y es ESA actitud del ciudadano, madura e informada, lo que necesita este país para salir adelante!

No he realizado un estudio formal, pero me atrevería a decir que, retirando de la muestra a los profesionales en leyes y ciencias políticas,  aproximadamente el 80% de la población universitaria del país (la población más “educada”)  desconoce su propia constitución. Ni se diga de sectores menos beneficiados con la educación! Por tanto, si queremos realmente un cambio en Guatemala, conocer este documento (o al menos sus conceptos básicos)  debería ser una obligación moral para la “élite” que conformamos las personas con la suerte de haber recibido una educación superior, no lo cree?  Pruebe buscar en Wikipedia el término “Constitución de Guatemala” y dele una miradita. Estoy seguro que no se arrepentirá.

b)      Fórmese un criterio:  Lea todo cuanto caiga en sus manos: El diario, las revistas de moda, la caja del cereal.. todo!  O al menos hojéelo. Pero sobre todo no dependa de una sola publicación:  busque diferentes fuentes.  Estando los periódicos de Guatemala fácilmente accesibles en línea, ya no debemos de depender de un único periódico, sino podemos consultar varios. Diversifique su fuente de información para poder tener un punto de vista relativamente objetivo y no influido por los intereses personales de una publicación en particular. 

c)       Involúcrese en una causa:  “El problema principal de Guatemala es la educación!” “No, el problema es la desnutrición!” “No, el problema principal es la salud!” . Discusiones eteeeeernas entre amigos.  En lo personal creo que es un ejercicio bastante estúpido seleccionar un problema único como el principal. Con tal, existen suficientes manos en Guatemala para poder tratar varios temas al mismo tiempo, no cree?  El problema REAL de Guatemala es que no nos involucramos en aquello que consideramos el problema prinicipal.  En vez de estar esperando a que “el gobierno” arregle solito la situación (lo que jamás sucederá), debemos tomar nuestra responsabilidad como parte de “El Estado” y poner manos a la obra! Actualmente hay infinidad de iniciativas de diferente índole en las que se puede involucrar (Por ejemplo: Un Techo por Mi País, Fundación Contra el Hambre, Movimiento Ilustrado, Movimiento Cívico Nacional, Los Patojos en Antigua Guatemala, Fundación Sobrevivientes, etc).  Realmente no importa cual sea el movimiento de su preferencia, mientras se involucre en uno. Es obligación moral para nosotros,  los beneficiados de no ser parte de la pobreza extrema, el devolverle algo al país. Y... qué mejor que hacerlo en un movimiento en el cual esté convencido?

d)      Motive a sus conocidos:  A veces suponemos que las personas allegadas a nuestros círculos sociales comparten las mismas fuentes de información y por tanto han absorbido la misma información que nosotros. Pero esto resulta no siempre ser cierto. Al platicar en profundidad con amigos cercanos me he dado cuenta de lo diametralmente distinta que ha sido la información absorbida por ellos con respecto a la que yo he absorbido.  Y esta plática ha resultado enriquecedora para ambos. Por tanto, no dé por hecho que su familia y amigos piensan igual que usted. Platíqueles, compártales este artículo u otros similares, discuta las noticias que ha leído en múltiples fuentes, expóngales su opinión y oiga la de ellos, enriquézcalos y enriquézcase. Dos cabezas piensan mejor que una y mientras más cabezas analicemos la mayor cantidad de información posible, podemos tener mayores oportunidades de encontrar la respuesta a las problemáticas de Guatemala, iniciando desde nuestros hogares.  Háblele también a las personas con las que se relacione  y que no son parte de su círculo íntimo pero con quien tenga contactos frecuentes y amigables: el dueño de la tienda de la esquina, la persona de seguridad de su lugar de trabajo, etc.  Eso multiplicará el enriquecimiento que todos podemos obtener de todos.


En resúmen, haga lo que usted desee, en base a sus convicciones y creencias, pero haga ALGO! Cualquier cosa. Yo he querido compartirle aquí algunas ideas. Quizás leer la constitución, consultar varios periódicos, involucrarse en educar y platicar con sus familiares sea una forma menos peligrosa de hacer patria... una que todas nuestras abuelitas aprobarían.